¿79 céntimos ó 79 euros?

Euro. Mammal. Flickr

Euro. Mammal. Flickr

Andaba el otro día reflexionando seriamente delante de un café con leche acerca de si permitirme el lujo de gastarme los 0,79€ que cuesta el Angry Birds Space o si seguir acabando las tres estrellas de los niveles del Angry Birds que ya compré hacia unos meses. A fin de cuentas, tampoco se trata de tirar el dinero por la ventana. En eso llegó el camarero y le aboné tranquilamente el 1,20€ que me pidió por la consumición y seguí reflexionando acerca de qué destino dar a mi smartphone en los próximos meses.

No deja de resultar curioso el cuidado con el que compramos aplicaciones para smartphones (conozco muchos amigos que se jactan de ¡¡no haber comprado jamás una!!, ver este estudio para confirmarlo) y, en cambio, tranquilamente nos tomamos un refresco o un cortado a un precio superior. Supongo que, en parte, afecta el tema de la tangibilidad. Para muchos, lo de comprar productos que no se tocan como que no acabamos de verlo. Comprar canciones, ebooks, apps, resulta un tanto extraño. No me dan nada físico a cambio, no recibo ningun servicio.

Pero independientemente de esa cuestión, lo que es lógico es que, tal y como decía Chris Anderson la diferencia entre un céntimo y gratis es el tener que realizar una decisión de consumo. Supongo que, en parte, cuando estamos comprando algo que no consideramos imprescindible (¿el cortado lo es?) tomamos concienzudas decisiones, a pesar de lo irrelevante del importe.

Por lo tanto, el reto para los desarrolladores de aplicaciones para smartphones o de cualquier otro bien digital que se vende a un precio muy económico es doble: por un lado, hacer cuanto más tangible mejor el bien; por otro lado, hacer ver al usuario que lo que le estamos pidiendo son unos míseros 79 céntimos de euro, no 79 euros, no 79 mil euros. Tema en ocasiones complicado, como han demostrado recientemente algunos bankeros que se han equivocado con algunos ceros aquí y allá.

Por cierto, y como idea paralela en este post, también me resulta curioso como el 0,79€ se ha convertido en una unidad estándar. Al principio, en el cambio al euro, todo costaba en España múltiplos de 6 euros (es decir, de 1.000 pesetas). Poco a poco, empiezan a ser habituales cifras más naturales como 5, 10 ó 15 euros. Pero cuando Apple tuvo que poner precio en euros a las cosas que en EEUU valían 0,99$, eligió 0,79. Y esa se ha convertido en una cuasi unidad estándar de medida monetaria por estos lares. Tanto es así, que aplicaciones de precios tan disparatados como 1,99 ó 2,99 euros parecen lujos asiáticos tan solo al alcance de potentados.

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9 respuestas para ¿79 céntimos ó 79 euros?

  1. SinanAdrian 30/Mayo/2012 a 21:16 #

    Muy buen artículo. Leyéndolo me acorde de un libro que leí hace tiempo “El economista camuflado” de Tim Harford.En él explicaba de manera muy práctica, como el cliente percibía los bienes tangibles (con más valor) que los intangibles (menor apreciación y por tanto menor valor para el consumidor.
    Harford se preguntaba por qué la sociedad podía pagar casi 0.50€ más por un café con leche que por un café normal, sí el paquete de leche de un litro costaba menos de 0.50€. Está claro que el usuario es el que pone el valor al producto, pero en estos casos al ser un bien intangible y el cliente no poder cogerlo, verlo o modificarlo, reduce su valor.
    Yo seguramente sea de los que se “jactan” de no comprar apps y por muy poco que cueste siempre busco la fórmula de no pagarlas. Quizás sea éste el problema de las apps, que siempre podrán ser sustituidas, modificadas o liberadas por los usuarios más avanzados, y puestas en manos de los demás usuarios. El problema, creo que es un mercado muy condensado, competitivo y saturado de opciones.
    Las empresas de software tienen un problema en cuanto a vender sus productos. Tienen que ser aplicaciones líderes de su segmento y con un gran número de consumidores potenciales para que tengan éxito o buscar otras alternativas de negocio asociados a dicha aplicación.

  2. jbulchand 30/Mayo/2012 a 21:43 #

    Gracias por el comentario, Sinan. Tienes razón en lo que comentas, es evidente que frecuentemente hay paradojas económicas en nuestros comportamientos, y el tema este de las apps es sin duda uno de ellos. La pregunta, de cara a los desarrolladores, es cómo romper con esta paradoja, porque si al final va resultar que el esfuerzo para vender una app a 0,79 es casi el mismo que para vender un programa a 79€, el problema puede ser grande.

    Por cierto, el comentario que hice hace unos cuantos años al libro que comentas http://jacquesbulchand.blogspot.com.es/2007/07/crtica-de-libro-el-economista-camuflado.html

  3. Javier Padrón 31/Mayo/2012 a 17:14 #

    Jacques, si en el bar de al lado el cortado fuera gratis, ¿te sentarías donde te cobran los 1,20€? Es un sencillo problema de pricing: 0,79€ vs gratis es un diferencial infinito… aunque en términos absolutos sea “casi nada”. No es un problema de psicología del consumidor, como lo es 29,99€ vs 30,00€, sino un comportamiento totalmente racional. Si crees que obtienes lo mismo por 0€, ¿por qué pagar 0,79€? Sobre todo si no tienes ninguna referencia que te haga entre las apps (una marca conocida es una referencia) y cuando están una junto a la otra en el mismo store y por tanto no hay ningún coste adicional asociado a obtener una o la otra: basta deslizar el dedo para ver lo que hay. A igualdad de producto/beneficio, mismos costes/incomodidades, gana el producto más barato.

    En los appstores, lo racional es mirar qué se ofrece gratuitamente y optar por una app a 0€ antes que pagar, especialmente si se trata de algo como un juego que “no necesitas”. Por eso esta categoría (además la preferida por niños y adolescentes para los que 0,79€ sí representa mucho) está deslizándose desde los precios bajos como 0,79€ al modelo freemium: el cliente descarga la app gratuita, la usa, y si le gusta y le engancha pagará los 0,79€ de la versión HD, las pantallas desbloqueadas, el virtual good o lo que sea. Porque el producto ha incrementado su valor para el cliente y por tanto ya “vale” lo que cuesta, 0,79€. El freemimum es a lo que están apostando los desarrolladores en estas categorías para superar el problema del 0,79=79 que mencionas y así, al menos, tener alguna esperanza de cobrar algo de alguien.

    Mi experiencia personal: busco y me descargo lo gratuito. Si me va bien, sigo con eso. Si necesito algo más, lo pago. Y si el producto es una birria (algo común en Android), lo borro y me descargo uno de pago. Por eso cada vez más miro las puntuaciones y los comentarios antes de descargar nada que no conozca: el tiempo de la prueba, el aprendizaje de uso… pueden ser mucho más caros que los 0,79€ de ahorro.

    • jbulchand 31/Mayo/2012 a 17:38 #

      Tienes razón en lo que comentas al respecto de los modelos freemium. Ahora bien, lo que trataba de expresar en el artículo (que quizás no conseguí totalmente) es que, justamente, y aunque la teoría que propugnamos muchos hace tiempo es la de la conversión del free en premium, que eso al final muchas veces no se acaba de producir por cuestiones irracionales.

      Preferimos perder horas probando y buscando juegos nuevos antes de pagar los 0,79 que vale la versión premium del que nos ha gustado (excepto si es Angry Birds, todo sea dicho :-). Buscamos y rebuscamos otras aplicaciones que hagan lo mismo que la ya instalada por el hecho de que vale dinero. Tenemos simultáneamente varias cuentas en Dropbox (esto ya no son 0,79, es verdad) o una en Dropbox, otra en Google Drive y otra en cualquier otro servicio. Varias cuentas de gmail. Gastamos las horas que haga falta antes de desembolsar una mínima cantidad.

      La teoría que tengo yo es que cada vez menos gente se comporta con la racionalidad que expresas en tu tercer párrafo. Antes de pasar a descargar un producto de pago hacemos lo que sea, porque, efectivamente la diferencia entre 0,79 y 0, proporcionalmente, es infinita. Lo que pasa es que la ecuación de la racionalidad creo que también hay que incluir el hecho de que 0,79 – 0 = 0,79, menos de lo que cuesta el cortado que nos tomamos sin parpadear.

      • Javier Padron 3/Junio/2012 a 9:13 #

        Pues sí, totalmente de acuerdo, esa inversión de tiempo para lograr algo tan pequeño deja de ser económicamente racional, pero obtenemos un gran placer con lo gratis y esto sí que entra de lleno en la psicología del consumidor. Un placer por encima de las incomodidades que supone lograr el gratis (por tanto aunque aparentemente incomprensible también intrínsecamente racional: cambiamos incomodidad por placer). Como cuando en las fiestas la gente hace cola durante horas para lograr un pequeño plato de paella pasada y luego otra cola para la sangría caliente… Como cuando hablamos de precios y siempre hay alguien que lo ha conseguido más barato, ¡y qué orgulloso se siente! (el “yo no soy tonto” de Media Markt capitaliza esto). Y el mundo de las apps nos pone fácil convertirnos en cazadores de gangas y sentirnos mejor, incluso más listos que ninguno, porque hemos conseguido no pagar. ¿Será esto, Jacques?

        Ayer mismo vi un cartel del Nokia Lumia que lo dice todo: “la música gratuita se escucha mejor”.

        • jbulchand 3/Junio/2012 a 17:51 #

          Creo que tienes mucha razón en esto que dices. Hace tiempo, un directivo de línea aérea comentaba que, durante muchos años, en los aeropuertos era un signo de distinción ir con una tarjeta de embarque roja en el bolsillo de la camisa o de la chaqueta, pues ello indicaba que viajabas en primera/business. Y que, en cambio, hoy en día (y esto lo dijo antes de la crisis, que conste), “presumimos” de haber logrado el precio más barato por un billete.

          Y, desde luego, esos que yo comentaban que dicen no haber comprado nunca una app lo dicen con un cierto “orgullo” de “he conseguido sobrevivir sin gastar jamás un euro, por muchas horas que haya tenido que echar al tema”, incluso en su caso, jailbreakando el móvil…

  4. Patrick 1/Junio/2012 a 14:22 #

    Interesante post. Creo que solo es cuestión de tiempo que esto cambie. En el ejemplo del café hay un factor muy importante que igual obviamos. El café nunca ha sido gratis. Estamos acostumbrados a pagar por nuestro café. ¿Y que me dices del periódico para lo cual tenemos muchas alternativas estupendas en la red?

    Creo que la mayoría de la gente todavía no se ha acostumbrado a comprar en itunes. Yo recuerdo que en su día me pareció sospechoso tener que poner los datos de la tarjeta de crédito en el itunes al haber comprado un iPod. Mucha gente ha superado ya sus reticencias a la compra por internet pero creo que principalmente cuando se trata de comprar cosas que conocen: libros, software conocido, productos.

    En el caso de iTunes y sus apps hay tal variedad de productos desconocidos que lo “racional” es no pagar hasta saber si vale la pena. Todo el mundo que compra el Angry Birds antes habrá probado su versión gratis. No creo que un producto desconocido pueda venderse con éxito en la red sin que la gente esté convencido de su validez.

    El precio de 79 céntimos (que es el precio mínimo que permite Apple para productos en su tienda) puede ayudar a convencer a la gente a probar el producto pero también ayuda a preparar el camino para compras posteriores. Después de haber comprado unas aplicaciones que no sean gratis se va superando las reticencias iniciales y se va creando un habito. Después ya no te lo pensarás tanto.

    • jbulchand 3/Junio/2012 a 17:54 #

      Sí, creo que tienes razón en el sentido de que lo que cuesta es “comprar la primera” con todo el “lío” que ello pueda suponer. Y que quizás una vez compras una ya resulta más fácil gastar “a lo loco” otros 79 céntimos de euro.

  5. Eldon Terry 20/Agosto/2013 a 2:35 #

    Ventajas: Simple y completo. Desventajas: Por su precio, unicamente se pueden hacer alabanzas.

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